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Samanta Juarez, Gerente General

El gran teatro del mundo
TIRANDO A DAR
Ha sobrevivido a lo largo de la historia y no han podido con él guerras, crisis o pestes, pero está viviendo ahora su peor época

Ana María Tomás
ANA MARÍA TOMÁS
Sábado, 23 mayo 2020, 00:42
Con el sonoro título de 'El gran teatro del mundo', Calderón de la Barca escribió un auto sacramental en donde reflejaba el tópico tema del mundo como un gran escenario en donde todos y cada uno representamos un papel. Cosa bien cierta, aunque, por otra parte, en tantas ocasiones se haya tenido tan poco en cuenta que todos somos actores que, incluso hace unos años, tener un hijo declaradamente actor o 'titiritero' conllevaba un estigma total a la familia. Y no digamos ya si era mujer.

Siempre he sentido una admiración especial por los actores de teatro. Recuerdo que yo había leído 'Cinco horas con Mario', un par de años antes de que la magnífica actriz Lola Herrera lo llevara hasta los teatros. Y cuando tuve ocasión de verla... me enamoró para siempre. Pensé en la cantidad de tomas falsas que se producen para rodar una película y que una vez que ya está hecha se puede pasar cientos de veces. Sin embargo, el actor de teatro no se puede permitir una sola toma falsa. Y tiene que ponerse en pie día tras día para mostrar su trabajo. Ellos tienen mi rendida admiración.

Richard Wagne acuñó el término alemán 'Gesamtkunstwek' que se traduciría como 'obra de arte total' para atribuirlo a la ópera (digamos teatro) pues decía que en él se integraban la danza, la poesía, la pintura, la escultura y la arquitectura. Y es que cuando asistimos a la representación de una obra, los legos pocas veces somos conscientes de todas esas artes que andan detrás de lo que estamos viendo, rara vez se piensa en los carpinteros, los modistas, los iluminadores, los organizadores de las giras, los autores, sobre todo si estos y los actores son jóvenes arriesgando en el proyecto lo que no tenían.

Decía el dramaturgo Juan Mayorga, el pasado domingo, en una amplia entrevista personal, que no comparte la idea de que sea la imagen de 'El duelo a garrotazos' de Goya lo que represente a los españoles, que no cree que tengamos una pulsión cainita irreversible, porque eso conduce a pensar que nada está en nuestra manos. Su visión no es fatalista frente a la historia, pero sí reivindica que «nos vendría bien refrescar nuestra mente con un discurso cercano a Teresa de Jesús, una mujer que no se dejaba llevar por los discursos dominantes» y que, pese a lo duro de su vida, siempre prevaleció en ella el sentido de comunidad. Algo tan vital para nosotros en estos momentos.

En esta pandemia ha aflorado bastante de ese sentido de comunidad: cientos de personas han provisto de comida o otros muchos, bien donándola, bien cocinándola. Academias de distintas artes han ofrecido generosamente sus clases 'online'. Cantantes consagrados han regalado sus voces a vecinos y al aire del atardecer... el mundo se para y las redes sociales arden con propuestas y demandas culturales. Sin embardo, Pilar Barrio, presidenta de Procura, entidad que agrupa a gestores culturales en Aragón, en una reciente entrevista advierte que precisamente en estas semanas de reclusión se tenga más claro que nunca que las gentes del mundo de la cultura «son profesionales que viven de ello. Que esta crisis ha demostrado que la cultura es percibida como un bien social, pero sin retorno económico. Y esas cosas solo pueden hacerse si se tiene un mínimo cubierto».

El teatro que ha sobrevivido a lo largo de la historia del hombre y del que no han podido con él guerras, crisis o pestes, está viviendo ahora la peor época de toda su historia porque una de sus funciones sociales es la fomentar el encuentro físico de las personas. Y ahora... si tenemos que dejar asientos de por medio, ¿a qué precio tendrán que poner los que ocupemos?

Y cuando pensamos que nada puede estar peor para las artes escénicas nos encontramos con que la 'Murga Teatro', a la que le pilló la pandemia representando la magnífica obra 'Tic, tac... Poe' del dramaturgo murciano Miguel Galindo, y que quedó «petrificada en el congelador a la espera de que los teatros abran sus puertas», según su director, A. Ávila, ha tenido la brillante idea de levantar el telón con una propuesta genial: un camión escenario. Con 'Cars&Go Cuture-Foodtruck Summer Festival' –como ya hiciera Lorca con la 'Barraca' y mucho antes los cómicos de la legua– el teatro podrá viajar por todos los municipios y realizar su función en explanadas. Cosa que encaja a la perfección con estos tiempos de guardar distancia y que además podrán llegar hasta lugares en donde no tienen teatros. Los espectadores podrán disfrutar de la obra desde un espacio de seguridad o incluso desde su propio coche.

Esto sí que es que la montaña venga a Mahoma. Felicidades y mucha mierda. O, mejor dicho, mucha gasolina.

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